25 de noviembre de 2011

La comunicación ante todo

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Durante muchos años de mi vida, elegí callarme ante la mayoría de las situaciones. Porque quería evitar un conflicto, porque no sabía defender mi postura, porque no tenía una opinión formada de las cosas o porque no tenía nada interesante para decir.

Hoy soy bastante distinta, me he vuelto casi una defensora empedernida del diálogo. No se me ocurre algo que no pueda resolverse conversando y eso no significa que a través del dialogo terminemos pensando lo mismo, pero si yo puedo contar lo que siento, y la otra persona puede contarme lo que siente, y nos respetamos mutuamente, no hay necesidad de pensar igual.

Yo aprendí a hablar un poco más conmigo, antes de hablar con los demás. Aprendí a entender mis propias emociones, a entender desde qué lugar estoy parada al hablar, y antes de discutir me pregunto si el motivo es real o está adentro mio. Y con algo de práctica, empecé a practicar ese diálogo con otros.

Cambió mucho mi mirada del diálogo el libro Los Cuatro Acuerdos, fue una visagra en mi historia. Ese libro, como lo dice el título enumera 4 acuerdos que debemos entablar con nosotros mismos, que nos permiten dejar atrás las creencias negativas que nos limitan y nos van acercando a eso que fuimos originalmente. Son 4 acuerdos tan simples que pareciera imposible no poder cumplirlos y sin embargo es más dificil de lo que parece. El que me enseñó mucho es: "No hagas suposiciones". Una pavada de frase, no?

Ya seguiré hablando del tema, pero tomen nota un día de la cantidad de cosas que suponemos, y que sería mejor no suponer:

  •  No me dijo nada lindo, con lo mal que estoy... No sé dio cuenta que estoy bajoneada?
  •  No voy a pedir ayuda porque nadie me la va a dar
  •  Si me voy a vivir sola seguro mamá se muera de depresión
  •  No voy a buscar a fulana, la dejo de llamar y seguro se da cuenta que estoy enojada.
  • Uy, el vecino me miro mal, debe pensar que soy una vaga
Si en vez de hablar, preguntar, pedir, DIALOGAR, suponemos, es muy probable que lo que encontremos en los demás, no sea lo que esperabamos. Y es un gasto de energía innecesario!!!
Si de entrada supongo lo que piensa el otro, arranco la charla desde un lugar equivocado! Y si supongo, que ya sabe lo que voy a decir, tambien!

Asi que la próxima, veamos desde dónde vamos a hablar, sepamos escuchar mejor, y hablemos siempre desde el corazón. Intentarlo ya es un gran paso. Mientras hablemos desde el corazón, es imposible herir a alguien. Y si resulta herido, será porque no leyó Los Cuatro Acuerdos, sobre todo el que se llama "No te tomes nada personalmente"

Leanlo, es excelente!

Acá, un pequeño videíto. (Si alguien quiere el libro, me avisa, lo tengo en pdf)


11 de noviembre de 2011

Horóscopo chino

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Según el horóscopo tradicional, soy Escorpio, un animal de carácter podrido, que está a la defensiva, y que para colmo es algo autodestructivo, ya que tiene un pinche en la punta de la cola para defenderse, pero el muy boludo cada tanto, se lastima a si mismo...

Y en el horóscopo chino, soy Serpiente, una animal calculador, que mete miedo, de sangre fria y con la capacidad de cambiar de piel y autoregenerarse cada cierto tiempo.

Soy claramente un reflejo de ambos! Del Escorpión tengo lo extremista, lo intolerante, y sobre todo eso de estar a la defensiva cuando en realidad mi peor enemigo soy yo misma.
La vida puede ser muy agotadora cuando sentimos que todo el tiempo debemos ganar una batalla contra un enemigo inexistente. Sumale la sangre fría de la serpiente, calculando constantemente (sin parar!) cómo y cuando atacar, cómo y cuando recluirse para juntar fuerzas.

Por suerte, la vida me enseñó que no hace falta resignarse a ser "eso". Tengo a mi favor, la capacidad de regeneración de la Serpiente, que cuando su estructura ya no lo sirve, puede crear una nueva.

Aprovecho la movida del 11.11.11, para elegir que hábitos y creencias quiero limpiar, qué aspectos quiero mejorar, de qué estructuras voy a deshacerme, y cuales son las cualidades de las que quiero inundarme: humildad, tolerancia, amor incondicional, paciencia, generosidad, flexibilidad, desapego, fe. 


Ojalá encuentre el camino (que es hacia adentro mío) para lograrlo, porque en este rompecabezas que es la vida, las piezas que nos componen las elegimos nosotros.



9 de noviembre de 2011

A vos te oigo, a vos no!

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Con el paso de los años, la lectura, el trabajo interno, y la ayuda de otros,  me fui dando cuenta que la voz que se oye desde adentro, esa conciencia que nos frena o nos impulsa a hacer algo, no siempre es una voz que ayuda. 

Está adentro nuestro, efectivamente, la voz del alma, cuyos mensajes, si los escuchamos atentamente, sólo nos van a acercar a cosas que nos hacen bien y conducir por el camino del bienestar. Por suerte con los años pude empezar a distinguirla. Pero también está la voz de la cabeza, la voz que desde lo racional mide peligros, riesgos, encuentra enemigos, desconfía, se siente atacada, se compara, se siente superior, inferior, inutil, imprescindible. Esta es la voz que no ayuda.

El alma conoce nuestras habilidades y jamás nos llevaría por un camino que no seamos capaces de transitar, la cabeza, en cambio, podría impedir que avancemos por temor a que algo malo pueda pasarnos, cuando en realidad ese miedo solo nos está alejando del lugar al que debemos llegar.

Yo (y creo que la mayoría de nosotros) soy una persona con muchos miedos y con muchas "normas" que sólo están para limitar lo que soy y lo que hago. Sé que no cumplen una función positiva, sólo me repiten: no te arriesgues, no te animes, no lo logres, mejor quedate donde estás, cómoda, protegida y segura.

Me pregunto como sería, si por un día al menos, pudiera ser 100% alma, 0% cabeza.


No pierdo la esperanza de acercarme lentamente a eso.
 

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